CANASTA DE COMPRAS


¡Rompiendo mito! El tejido es para todos


Cuando pensamos en el bordado y en el tejido, inmediatamente a nuestra mente viene la asociación con lo femenino. Nos encontramos a nosotros mismos pensando en nuestras abuelas que pasan largas horas tejiendo en sus recámaras o salas un sinfín de prendas que luego obsequian a todos sus nietos. La realidad es que aún siguen siendo actividades que inmediatamente asociamos a ellas, porque la sociedad lleva años catalogándolas como algo exclusivo de las mujeres.

¿De dónde viene esto? La realidad es que el bordado y el tejido fueron clasificados como actividades para mujeres a partir de que esta obtuvo la figura de ser la cuidadora y encargada del hogar.  Desde la Edad Media, se consideraba que las mujeres (en especial aquellas que provenían de clases altas o nobles) debían poseer distintos conocimientos, entre los que destacaba algunos tipos de música, pintar y, por supuesto, el arte del bordado y el tejido. Posteriormente, fue en la Revolución Industrial que el tejido terminó siendo un arte que se destinó directamente a lo doméstico y a las mujeres, por lo que adquirió esa característica de lo femenino, mismo que ha perdurado hasta nuestra actualidad. 

Sin embargo, la realidad es que el tejido fue, en esencia, una actividad desarrollada y practicada tanto por hombres y mujeres. Propiamente el tejido a mano fue muy popular en Inglaterra y Francia en los siglos XIV y XV. A decir verdad, en 1589 el clérigo William Lee desarrolló la máquina para tejer medias, además, se tienen registros de que el tejido habría surgido en distintas civilizaciones, como en América del Sur, Arabia e Irlanda, donde fue practicado indistintamente por hombres y mujeres. En este último país, el crochet fue desarrollado tanto por mujeres como por hombres en la época de la Gran Hambruna Irlandesa, lo cual se convirtió en un medio con el que pudieron subsistir y generar ingresos.

Como ya lo mencionamos, fue en la Revolución Industrial, cuando la mujer fue relegada al ámbito doméstico, mientras que los hombres dejaron de dedicarse a este tipo de actividades, en especial para adquirir este rol masculino de ser los proveedores de los hogares. 

Pero, como podemos ver, el tejido es una actividad, como muchas otras en el mundo, que nace siendo desarrollada sin distinción de género. De hecho, con la popularización de técnicas como el crochet o los amigurumis, es cuando han aflorado los beneficios que estas actividades tienen en las personas, así como también, han impulsado a que sean más populares entre hombres y mujeres. 

La popularidad del tejido entre hombres ha crecido tanto que actualmente existen organizaciones que promueven esta actividad entre los varones, al mismo tiempo que buscan fortalecerla y fomentar su difusión, basándose en el hecho de que el tejido ha estado siempre presente en la historia de la humanidad y no solo como una actividad de las mujeres. 

Tal es el caso de Hombres Tejedores, una organización de hombres Mexicanos con gusto por el tejido en cualquier técnica que nace en el 2016, específicamente un 18 de junio: el Día Internacional del Tejido Al Aire Libre, hecho que hizo más significativa a esta organización. Desde ese momento, la organización ha crecido a lo largo del mundo, haciéndose presente en distintos países, pero sin perder de vista la motivación por derribar los estereotipos de género que rodean a esta actividad a través de talleres, voluntariados y actividades al aire libre. 

¿Qué te parecen este tipo de iniciativas que fomentan la difusión y desarrollo de las actividades de tejido, pero con un enfoque pensado en derribar los estereotipos que los rodean? 
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