Día Mundial del Crochet: la fecha que celebra un hilo, un gancho y siglos de creatividad
Te contamos su historia, por qué se celebra en esta fecha y qué necesitas para tejer.
Hay quienes tejen para relajarse, quienes tejen para complementar sus ingresos y quienes simplemente no conciben una tarde tranquila sin un ovillo entre las manos. A todas esas personas las une una misma fecha: el Día Mundial del Crochet, una celebración que cada septiembre reúne a artesanas, diseñadoras, tiendas especializadas y comunidades enteras alrededor de una técnica que ha resistido modas, décadas y fronteras sin perder vigencia
¿Cuándo se celebra el Día Mundial del Crochet?
El Día Mundial del Crochet se celebra siempre el segundo sábado de septiembre, por lo que la fecha exacta cambia cada año. Al tratarse de una celebración basada en un día de la semana y no en una fecha fija del calendario, clubes de tejido, tiendas especializadas, museos y asociaciones pueden organizar con más facilidad talleres, ferias y encuentros abiertos al público, aprovechando que la mayoría de las personas tiene el fin de semana libre. Gracias a esa lógica, la celebración se sigue hoy en comunidades de Europa, América, Asia y Oceanía.

Un día que nació en internet, no en un decreto

A diferencia de otras fechas conmemorativas impulsadas por organismos como la ONU o la UNESCO, el Día Mundial del Crochet no tiene un origen gubernamental ni institucional: nació de manera completamente comunitaria. A finales de la primera década de los 2000 comenzaron a surgir foros, blogs y comunidades internacionales dedicadas exclusivamente al crochet, y con la llegada de plataformas como Pinterest, Facebook e Instagram, tejedoras de distintos países empezaron a compartir patrones, fotografías y técnicas a una escala nunca antes vista. De ese entusiasmo colectivo surgió la idea de dedicar una jornada al año a esta disciplina bajo el nombre de International Crochet Day o World Crochet Day, y con el paso de los años la iniciativa creció hasta convertirse en un movimiento reconocido internacionalmente, sostenido por quienes aman esta técnica más que por ninguna institución.
¿Por qué septiembre? Porque coincide con el regreso a las labores textiles
La elección de septiembre no es casualidad. En buena parte del hemisferio norte marca el inicio del otoño, la temporada en la que tradicionalmente se retoman las labores textiles y se empieza a tejer pensando en los meses fríos que se acercan. Y ya que estamos hablando de anticiparse: septiembre es también un excelente momento para ir pensando en diciembre. Si entre tus proyectos favoritos están las decoraciones navideñas a crochet, ya estás a tiempo de comenzar tus decoraciones con calma —esferas, guirnaldas o muñecos de nieve— sin la prisa de último minuto que suele acompañar estos proyectos cuando se dejan para noviembre.

De un gancho y un hilo, siglos de historia
Aunque el crochet tal como lo conocemos comenzó a documentarse claramente en Europa durante el siglo XIX, existen varias teorías sobre sus antecedentes. Algunos investigadores sitúan sus primeros parecidos en técnicas árabes que llegaron a Europa a través de las rutas comerciales del Mediterráneo; otros encuentran similitudes con antiguas técnicas chinas realizadas con pequeños ganchos, y también hay referencias a pueblos indígenas de América que usaban instrumentos parecidos a un gancho, aunque ninguna de estas técnicas corresponde exactamente al crochet moderno. Fue en Francia, Irlanda e Inglaterra donde el crochet como lo conocemos comenzó a tomar forma, con la aparición de manuales ilustrados, revistas de labores, patrones escritos y ganchillos fabricados específicamente para esta técnica.


Uno de los capítulos más significativos de su historia ocurrió durante la Gran Hambruna de Irlanda, entre 1845 y 1852, cuando miles de familias necesitaban nuevas fuentes de ingreso. Las religiosas comenzaron a enseñar una variante conocida como crochet irlandés, caracterizada por delicados motivos florales y hojas tridimensionales inspirados en el encaje veneciano, y las piezas resultantes se exportaban a toda Europa. Gracias a esa actividad, numerosas familias lograron sostenerse económicamente en uno de los momentos más difíciles de la historia irlandesa, por lo que el crochet también representa resiliencia y esperanza, además de creatividad.
Del hogar al arte contemporáneo, y de ahí a internet
Durante gran parte del siglo XX el crochet estuvo ligado principalmente al ámbito doméstico, presente en manteles, colchas, ropa de bebé y prendas de invierno. Sin embargo, desde finales de siglo comenzó una auténtica revolución creativa: diseñadores de moda lo incorporaron a las pasarelas internacionales y artistas textiles empezaron a utilizarlo para crear esculturas, instalaciones y arte urbano, hasta ocupar hoy un lugar tanto en la artesanía tradicional como en el diseño contemporáneo.

Internet terminó de transformar la manera de aprender esta técnica. Si antes era necesario acudir a clases presenciales o conseguir libros especializados, hoy cualquier persona puede aprender crochet a través de tutoriales en video, redes sociales, patrones digitales y comunidades internacionales, lo que ha permitido que millones de personas más jóvenes descubran una técnica que antes se asociaba casi exclusivamente con generaciones mayores. Ese crecimiento coincide, además, con el auge del movimiento slow craft, una filosofía que promueve crear con calma y conciencia, valorando el proceso tanto como el resultado, y que ha convertido al crochet en una actividad casi meditativa que fomenta la paciencia y el bienestar emocional. No es casualidad que cada vez más artesanos y marcas elijan trabajar con algodón reciclado, fibras orgánicas o hilos hechos a partir de restos de producción textil: el crochet, por su naturaleza manual, favorece piezas duraderas y personalizadas, muy alejadas del concepto de moda desechable.
Lo que necesitas para celebrar en casa
Para celebrar el Día Mundial del Crochet no hace falta más que lo de siempre: un buen gancho y un hilo con el que dar rienda suelta a la creatividad. En Agujas y ganchos encontrarás desde ganchos de bambú, ideales si buscas un tacto más cálido y ligero, hasta ganchos de aluminio con mango ergonómico, pensados para sesiones largas de tejido sin cansar la mano.
En cuanto a hilazas, la elección depende mucho del proyecto: si vas a tejer encaje o piezas muy delicadas, el hilo Tatting es de los más finos que manejamos; si buscas algo un poco más versátil para amigurumis o piezas de encaje más resistentes, el hilo Cebélia es una gran opción, mientras que el hilo Petra es ideal para proyectos donde quieres que los puntos se noten con definición. Para prendas y accesorios de uso diario, la línea Natura ofrece un algodón suave en una gama amplia de colores, y si el proyecto es para alguien pequeño —o para quien quiera un toque juguetón—, el Happy Cotton viene en presentaciones pequeñas ideales para amigurumis rápidos. Si lo tuyo son las texturas rústicas y los acabados con aire natural, cuerdas como Nova Vita, de apariencia similar a la rafia, también son una opción interesante para piezas decorativas.
Y si buscas inspiración para tu próximo proyecto, en nuestra sección de revistas de crochet y amigurumis hay patrones para todos los niveles, desde quien apenas está aprendiendo hasta quien ya domina puntos más elaborados.
Ideas para celebrar el Día Mundial del Crochet
Alrededor del mundo, esta fecha se vive de maneras muy distintas: hay quienes organizan encuentros de tejedoras en parques, bibliotecas y cafés; quienes aprovechan para tomar —o dar— un taller de iniciación; quienes intercambian patrones y técnicas con otras personas de la comunidad, y quienes donan prendas tejidas a hospitales, refugios y organizaciones benéficas. También es común ver exposiciones de arte textil, concursos de diseño, maratones solidarios de tejido y, por supuesto, una ola de publicaciones en redes sociales bajo etiquetas como #WorldCrochetDay o #CrochetDay, donde tejedoras de todo el mundo comparten sus proyectos. Aprovechamos también la fecha para lanzar patrones gratuitos o presentar nuevas colecciones, así que vale la pena estar atenta a nuestras novedades durante estas semanas.
Un cierre con hilo suelto para lo que viene
Hoy el crochet es mucho más que una técnica para elaborar prendas: es una forma de preservar tradiciones textiles, de conectar comunidades y de transmitir conocimiento entre generaciones, todo con un solo ganchillo y un hilo. Celebrar el Día Mundial del Crochet es, en el fondo, reconocer el valor de algo que muchas manos han sostenido durante siglos.

Y ya que estamos entrando de lleno al otoño, este es un buen momento para ir armando tu lista de proyectos del mes: en las próximas semanas iremos platicando poco a poco sobre la hortensia, la flor que le da nombre a septiembre y cuyos pétalos en capas son una inspiración natural para motivos circulares a crochet; sobre los beneficios del tejido para la memoria y la motricidad fina, un tema que cobra especial sentido en el marco del Día Mundial del Alzheimer; y, como ya lo mencionamos, sobre cómo ir avanzando con calma en tus decoraciones navideñas antes de que llegue la temporada alta. Septiembre apenas empieza, y con un gancho en la mano, siempre hay tiempo para tejer una idea nueva.




