Tapicería
La tapicería y el bordado en cañamazo son dos técnicas muy parecidas. La tapicería es un bordado de puntos contados y es muy fácil de aprender: se hacen puntadas diagonales pequeñas siguiendo los colores impresos en el cañamazo hasta completar la obra. El cañamazo impreso ayuda a que las puntadas salgan nítidas y parejas, con un resultado que da gusto presumir.
Tradicionalmente la tapicería se trabaja con lana, aunque también se puede usar algodón Retors Mat o algodón Perlé para darle un aire más moderno. En su origen, tapicería nombraba al tejido hecho en telar, pero en el siglo XVI se empezaron a usar técnicas de bordado para crear piezas con ese efecto, y así terminó llamándose también a este tipo de bordado.
El bordado en cañamazo es más libre. Se trabaja sobre el mismo cañamazo, pero con una gama amplia de puntadas y de tipos de hilo, con puntadas decorativas que dan textura e interés en las zonas clave del diseño. El algodón Perlé es muy popular para el trabajo de puntos contados, aunque combina con muchos hilos distintos, así que la elección es amplia. Las dos técnicas son profundamente relajantes, porque lo rítmico y repetitivo de la puntada acaba siendo meditativo.
Lo que necesitas para empezar
- Cañamazo
- Aguja de tapicería
- Cinta
- Tijeras de punta
- Bastidor
- Aguja de costura e hilo para fijar el cañamazo al bastidor
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Introducción a la tapicería y al bordado en cañamazo
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